Difícil partido al que se enfrentaban las jugadoras entrenadas por Marcos Álvarez el domingo por la mañana en el Miguel Buigues. Se enfrentaban al equipo de Oliva que dejó patente su superioridad en la cancha.
En el primer periodo el equipo ha salido con muchos nervios, pero con las ideas claras sobre lo que tenían que hacer. Sin embargo la prueba era bastante complicada, y las visitantes han empezado de la mejor manera posible, anotando de la línea de tres. La reacción javiense ha sido positiva y ha habido un intercambio de canastas. El mayor oficio de las visitantes las ha puesto por encima. aunque todavía se encontraban a una distancia remontable: 12-16. Destacar que en éste periodo las jugadoras locales se han visto muy mermadas, al cometer Pilar su tercera falta personal y ser castigada con una falta técnica, lo cual ha dejado a las locales muchos minutos sin una de sus mejores jugadoras.
En el segundo periodo todo ha cambiado, las oliveras han subido el ritmo más si cabe, y las locales se han visto sobrepasadas por la mayor calidad de sus adversarias. Las locales han estado muy por debajo del nivel mínimo que se deberían permitir y les han pasado por encima como han querido. El demoledor parcial ha sido de 4-19 para llegar al descanso con un 16-37.
En la segunda parte, las locales no han tenido más remedio que ponerse el mono de trabajo, pero el partido estaba roto ya, y reaccionar se hacía muy complicado. Si el anterior parcial había sido demoledor, éste periodo no ha sido menos: 8-21 lo que garantizaba una diferencia abultada para los intereses de las visitantes.
En el último periodo se ha mejorado un poco debido a varios factores: un cambio defensivo que por fin ha funcionado un poco, la relajación defensiva de las visitantes, y la vuelta a la pista de Pilar que ha aguantado la falta que le quedaba para poder ayudar al equipo, haciendo patente que las visitantes sólo sabían pararla con faltas.
El parcial ha sido de 20-21, mucho más atractivo para el público que ha presenciado el partido. El partido ha acabado 44-79; y tiene que servir para que las jugadoras den un paso más en los entrenamientos para poder competir el resto de partidos de ésta primera fase.
El próximo partido se jugará el sábado 15 contra el equipo de Maristas (Valencia), encuentro importante ya que será uno de los jugadoras dentro del "XXVII Memorial Miguel Buigués Andrés", día grande de nuestro club. Os esperamos.
Por parte del Joventut Xàbia jugaron y anotaron: Àngels (2), Miriam (9), María (4), Pilar (13), Fátima, Irene (10), Paula, Vanessa, Isa (2) y Cati (2).
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Aviso, que va para largo:
A ver... llega la semana del partido contra Oliva y es una de las semanas que menos va la gente a entrenar. El lunes mola, hacemos un entreno fuerte, con objetivos claros y en el último ejercicio de éste, cogiendo un rebote yo sola me reviento el tobillo izquierdo. Salgo del pabellón andando, pero cuando llego a casa y me lo miro... uff, que mal rollo y que ganas de llorar, en serio. Por supuesto, no podía lesionarme la semana que descansábamos, no, tenía que ser ésta. Y tomo una decisión: si de verdad no estoy bien para jugar, no jugaré. Nada de forzar. Ya lo he hecho alguna vez, pero últimamente empiezo a resentirme físicamente y no puedo hacerlo más. Voy a mi fisio de total confianza al día siguiente, y me dice que tengo un esguince de grado dos "raspadillo" y que depende de como evolucionara podría jugar el domingo o no. Bueno, pienso yo. No me ha dicho que no podré jugar al 100% como ha hecho en todas las ocasiones anteriores.
El miércoles observo entrenar a mis compañeras bastante frustrada porque hacen ejercicios que me interesaría realizar para aprender más, pero es parte de estar lesionada. A esas alturas ya estaba harta de las muletas, pero para poder recuperarme a tiempo tenía que evitar apoyar el pie en el suelo. Escribí en el blog que estuve lesionada y recibí algunos anónimos que no me gustaron, pero siguieron siendo anónimos... hasta que empezaron a "aconsejarme" personas no-anónimas que no pintaban demasiado aconsejando y me instaban a que ni se me ocurriera jugar contra Oliva, que no forzara. Por ello me cabreo un poco, no entiendo las razones, si la buena fe da para tanto y la verdad, no entiendo nada.
El jueves voy otra vez al fisio, me vuelve a mirar la lesión y me dice que me he recuperado mucho más rápido de lo que él pensaba. Que el domingo me vende, vaya antes al pabellón, haga una serie de ejercicios de diferentes pruebas (pequeños cambios de ritmo, dirección, saltos...) y si no hay dolor, puedo jugar el partido. Uff, que feliz estaba. Había una posibilidad de jugar estando bien... genial.
El viernes voy otra vez a ver entrenar a mi equipo y en mi consideración el entrenamiento es bastante desastroso, pero bueno, ahí está. Mientras están entrenando mi entrenador y yo hablamos del Oliva y tal. Yo, a mis adentros, se que el míster quiere ponerme jugando de base contra ellas, dado que sólo tenemos una jugadora que desempeñe esa posición, Sofía. Yo cavilando pienso que jugaré pocos minutos, los que necesite ella de descanso durante el partido. Y pensando en eso, María, nuestra pívot y ella van a por un balón dividido con todo... y Sofía, la más pequeña del equipo, sale perdiendo. Y sucede lo peor: esguince, en el empeine. ¿En serio? ¿De verdad? Es lo que pienso cuando se une a mi en el banquillo. Me quedaba siendo la única base del equipo... obviando el hecho de que yo no soy base y nunca he sido base.
El sábado, después de que mis nanos juguen un partidazo, quedamos todas y nos vamos a casa de Sofía a hacer piña. Pasamos todo el día allí y apenas hablamos del partido del día siguiente, excepto para bromear quien sería la base del equipo (dado que no se podía contar al 100% que yo estaría). A las 21 nos vamos cada una a su casa y yo no puedo hacer más que cenar y acostarme. A las 3 de la madrugada me despierto y hasta casi las 7 no me vuelvo a dormir, por culpa de los nervios. Pero ojo, me pasa todos los días antes de los partidos.
A las 11, media hora antes de la que teníamos que estar en la pista, yo ya estaba en el pabellón. Saco los balones, el agua, y me pongo a hacer mis ejercicios después de hacerme un vendaje funcional que desde aquí doy infinitas gracias a la personas que me enseñó como se hacen.
Cuando llegan el resto de mis compañeras y las de Oliva, yo ya se que puedo jugar el partido, pues el tobillo no me duele en ningún momento. Así se lo hago saber a mi entrenador que me confirma que saldré de 1. Pitaban Castillo y Pau Más, por cierto. En la grada los oliveros típicos que suelen estar siempre, parejas de mis compañeras, Sofía, algunos de los chicos del sénior nuestros, mis padres (¡milagro! mi padre viene a verme jugar)... y Àngels! Com em vaig alegrar de voret xicona.
Empieza el partido y... es una mierda. Nos pasan totalmente por encima, corren más, están mejor entrenadas, tácticamente son brutales, tienen más acierto y hasta cogen más rebotes teniendo mejor actitud. Patri le gana el salto a nuestra pívot que le saca más de una cabeza y mete un triple a las primeras de cambio; por cierto, tiene bonito tiro, de cerca se aprecia bien. Consigo yo una canasta tras un buen corte, sola. Patri mete otra canasta, meto yo otra de una posición cercana en la que me quedo algo perpleja porque tengo a dos defensoras a un metro y ninguna hace gesto de defenderme.
Nos está costando entrar en el partido, noto mucho que estamos nerviosas. Mi tarea que era controlar la salida de presión y marcar las jugadas evitando que me roben el balón no es del todo mala mientras me mantengo fresca, pero físicamente me noto lenta, voy con algo de miedo y uff, me cuesta defender a María, es muy rápida. No estuvo mal el primer cuarto, me daba la impresión de que si conseguía que mis compañeras se colocaran en sus posiciones y me hicieran caso al marcar las jugadas podríamos sacar "algo" en claro. Pilar, la que yo, en mi opinión, pienso que es la mejor jugadora del equipo en todas las facetas, se borra del partido en éste periodo. Le pitan tres faltas muy rápido, la verdad algo precipitadas porque ella estaba defendiendo como siempre hace y conociéndola como la conozco se que se cabrea y por eso suelta una vacilada al árbitro que le hace ganarse una técnica y no volver a jugar hasta el cuarto periodo.
El segundo y el tercero son horribles. Es que no tengo nada que decir de ellos, que mal. Empezando por mi (que manda huevos, hago pasos sobre la línea de triple y tiro por tirar y va y meto). Yo personalmente no me he encontrado a gusto en ningún momento... ha habido un momento que me he hartado de defender a María y le he dicho a Irene que me la cambiara por la suya y me dice "es la 16" y la verdad es que he hecho una pequeña 'prueba' defendiéndola, por probar, algo que a la única que se que le funciona es a Marta la de Pego y he comprobado que es una buena baza para pararla en otros partidos; así que tomo nota.
Por cierto, mi entrenador se ha llevado una técnica por las siguientes palabras "es que todos los fueras siempre son hacia éste lado" y "eso no es falta", dicho sin gritar y en tono calmado.
En general creo que nuestras faltas han sido más castigadas que las suyas, a mi me han pegado varias veces y nada de pitar. Es más, recuerdo una que estaba defendiéndome... ¿Naomi? me ha golpeado y me ha dicho "uy, falta, perdón" pero la pareja arbitral no se ha enterado de nada. ¡Ah! los de la mesa también algo perdidos, Cati ha hecho la quinta falta, todas sabíamos que era la quinta, al ver que tardaban en pitar he mirado la mesa, el chaval se ha llevado el silbato a la boca y he oído que decía al otro "es quinta, no?" bueno... no se que han hecho pero no la han expulsado. (¿?).
En el cuarto periodo hemos mejorado un poco, ha habido un momento que hemos pensado en ponernos en zona y al principio ha sido un desastre pero luego nos ha salido mejor. En el cuarto hemos salido a intentar maquillar algo el marcador, a defender a tope y joder... es que lo metían todo, pero la sensación era diferente, estaba mejor defendido, no la mierda defensa que hemos hecho el resto del partido... entonces bueno, bien. Y aquí ha entrado el "modo Pilar del partido" ha vuelto a entrar al campo y ha hecho sus habituales monólogos y la única forma que tenían de pararla era pegandole. Que por cierto, ha habido una, la que han pitado antideportiva porque era contraataque, que he escuchado que el marido de Pilar gritaba algo desde la grada y he oído que Óscar le contestaba desde el campo, pero ni idea de que ha sido. Pero el golpe ha sido bueno. La chavala es imparable para ellas y ojalá pudiéramos haberla explotado más (aunque jugando 15 minutos ha sido nuestra máxima anotadora...).
Vanessa se ha lesionado defendiendo del golpe que le ha pegado una jugadora de Oliva, estando yo al lado haciendo el 2x1 llevándome también un codazo. Decir que aunque dese la grada los oliveros digan "es xicoteta" a su jugadora, tiene muchos huevos para entrar a por todas y las que no "somos tan xicotetes" también nos hacemos daño.
Después del partido, para mi sorpresa, no estaba demasiado cabreada con el resultado. Al principio no sabía porque era... luego he sabido que era porque he visto que mis compañeras estaban hechas polvo. Destrozadas. Y me he dado cuenta: yo, a mitad verano, no tenía equipo. No sabía si iba a seguir jugando al baloncesto. Es más, estuve a nada (en serio, nada nada) de probar suerte en el mismo Oliva. Pero abrí los ojos. Por muy cansada que estuviera, harta de todo, con ganas de quitarme responsabilidades... le debía una al baloncesto y decidí intentar por todas todas el hacer un equipo. Y salió bien. Y ahora, ese equipo estaba sintiendo de verdad el no poder hacer mucho más contra un rival bastante más rodado que nosotras. Dolía, pero yo estaba orgullosa: hemos jugado, hemos luchado, nos han pasado por encima y no hemos sabido que hacer. Tenemos mucho que mejorar, pero, ey. TENEMOS EQUIPO. Equipo suficiente para soñar, equipo suficiente por pensar que podremos llegar a hacer un baloncesto atractivo, el poder plantar cara a rivales más fuertes. Equipo donde las más jóvenes del club -nuestras juveniles, infantiles, alevines, benjamines, babies-... puedan llegar a mirarse y a tomar como ejemplo.
Y por eso no estoy destrozada, porque veo que hay futuro. POR FIN.
FORÇA JOVENTUT!
PD: Soy una base penosa, podéis decirlo, es la verdad.